DIARIO DE UN MENDRUGO. (DIARIO ALTERNATIVO A TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO. CASO 1). Capítulo 2.
Diario de un mendrugo (diario alternativo a crónicas del olvido)
De: Gerardo Contreras Melero
Enviado el: February 1, 2006 20:11:22 PM
Para:rscastillejar@hotmail.com
Asunto:Diario de un mendrugo (relato alternativo a crónicas del olvido)
Día 2. 1 de febrero de 2.006
Mari Angustias me ha llamado. La han citado para la operación sus múltiples dioptrías. Una hora libre para escribir un pequeño relato, que un día no me contó mi abuelo y que he basado en un escrito de mi laureado hermano Alvaro.
En 1.779 hubo una gran guerra en Santa Mónica. Un grupo de soldados se dirigieron al campo de batalla y de ella nadie regresó. En el Registro Militar reza el siguiente legajo:
Del grupo de caballería 232, que febrilmente combatió en Santa Mónica, ningún número regresó. Por su heroico coraje y valor, se concedieron a título póstumo: dos medallas al valor, dos cruces laureadas, un reconocimiento póstumo y dos responsos por dos de sus almas.
Al Coronel Jarrapegui, hijo del General de Caballería Jarrapegui, nieto del conde del mismo nombre y protegido de su majestad, destacado militar de reconocido prestigio, por el valor y amor a la patria demostrado en tantas batallas a lo largo del Imperio de las que siempre salió victorioso y laureado, se le concede la medalla al valor nº 4321 a título póstumo.
Nadie acudió a recogerla, por lo que la medalla pasa a ser posesión del Estado, siendo depositada en el gobierno Militar de Navarra, en la estantería B-2, pasillo G, con etiqueta mv-4321.
Al teniente Lopetegui, casado y padre de dos hijos, hijo predilecto de la noble villa de Pamplona, militar de profesión, a la par que Doctor en Medicina por la Universidad de la Sorbona, afamado orador en múltiples convenciones y emparentado con la nobleza riojana por su enlace con doña Margarita de Servell; por su infatigable entrega en la batalla y el servicio y amor a los que cayeron heridos en los campos, se le concede la medalla al valor nº 4322, a título póstumo.
Ningún familiar, ni allegado acudió a recogerla, por lo que la medalla pasa a ser posesión del Estado, siendo depositada en el gobierno Militar de Navarra, en la estantería B-2, pasillo G, con etiqueta mv-4322.
Al capellán Castrense Uralde, segundo de los ochos hijos del duque de Uralde, hombre solitario y temeroso de Dios donde los haya, entregado al prójimo desde su virginidad, honrado y venerado como si de un santo se tratase en su tierra natal, el ducado de Uralde; por sus servicios a Dios y a la bandera, se le concede la cruz laureada nº 309.876, a título póstumo.
Ningún familiar o vecino retiró la insignia, que queda en depósito, custodiada en el Gobierno Militar de Madrid, edificio A (del Archivo General de la Guerra), taquilla d-32, con la etiqueta identificatoria c.l.309.876.
Al sargento Martín, hombre valeroso y respetado por todos por su empuje en la lucha; popular entre la nobleza Navarra, empresario de reconocido nombre y mayor fortuna, empleada en la creación de trabajo y prosperidad para el pueblo. Por no abandonar el empeño de hacer grande a la nación, se le concede la cruz laureada nº 309.877, a título póstumo.
Ningún familiar, vecino ni empresario asociado a él, retiró la insignia, que queda en depósito, custodiada en el Gobierno Militar de Madrid, edificio A (del archivo general de la guerra), taquilla d-32, con la etiqueta identificatoria c.l.309.877.
Al soldado Barkero de la caballería de Santa Mónica, aguerrido y respetado pelotari en su Aiarzun natal, cuyo frontón lleva su nombre; alcalde pedáneo y valuarte del gremio de los carpinteros guipuzcoanos, padre de diez hijos y esposo fiel. Por su inmaculado currículum militar y sus méritos en vida y en la batalla, se le concede el reconocimiento militar nº 854.379, a título póstumo
Ningún familiar acudió a la ceremonia militar, aduciendo lejanía y abatimiento. Nadie retiró el diploma, que queda archivado en la Real Cancillería de Burgos, en el tomo N-XVI-Pág. 3.214.
Al soldado Echeverría de la caballería de Santa Mónica, guarnicionero y cocinero de profesión, considerado gran maestro de Vizcaya, y por cuyo mesón han pasado a degustar sus guisos y aderezos los más nobles señores de las tierras de Castilla, quedándole todos ellos, eternamente agradecidos y en deuda. Por su innegable valor como soldado y como baluarte de la cultura gastronómica del reino, se le dirá un responso en la catedral de Vizcaya, durante la Misa Mayor, que tendrá lugar el domingo 2 de noviembre del año en curso, a cargo del Obispo Elorza, en presencia del Estado Mayor.
Ante la ausencia del Estado Mayor, por razones de estado, las inclemencias meteorológicas y la indisposición del Obispo, el responso fue conmutado por una dote a los hermanos de la Orden de San Juan de la Cruz. Dote que no fue retirada, y pasa a formar parte de los Tesoros del Estado.
Al soldado nº 302, de la caballería de Santa Mónica, varón de complexión pícnica, de mediana edad, sin hijos ni esposa conocida, de oficio temporero agrícola y varios, sin pertenencia a heráldica reconocida ni a gremio alguno; de amistades no contrastadas y de gustos por definir; por la entrega de su alma en la batalla, se le dirá un responso en la ermita de Odiazaín, responso que tendrá lugar el domingo 2 de noviembre del año en curso, a cargo del párroco de la localidad, en presencia de los allí presentes.
El domingo 2 de noviembre, hubo que habilitar bancadas en el patio de la ermita. Allí acudió el pueblo entero de Odiazaín, la plana mayor del ejército, Doña Margarita de Servell y sus dos hijos, el Rector de la Universidad de la Sorbona, los duques de Uralde y sus siete hijos, los más prósperos empresarios navarros, el Obispo Elorza, el Estado Mayor y sus Majestades los Reyes del Imperio. El ataúd fue obsequio de los carpinteros guipuzcoanos.
En su lápida reza: “Aquí yace el soldado nº 302 de la Caballería de Santa Mónica. Todos estuvimos alguna vez en deuda contigo”

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