DIARIO DE UN MENDRUGO (Diario alternativo a trastorno de identidad disociativo. Caso 1). Capítulo 10.
Trastorno de Identidad Disociativo. Caso 1.5 (diario alternativa a diario de un mendrugo).
Entrevista programada. Despacho profesional.
Sábado 11 de febrero de 2.006. 11:00 a.m.
- Buenos días, Sergio.
- Buenos días, Gerardo.
- ¿Qué tal el viaje?
- Me quedé a dormir aquí.
- ¿En un hotel?
- No; en el coche.
Gerardo pensaba que Sergio no tenía un duro y que le iba a dejar enganchada la terapia, o lo que sea esto, entera. En fin; le daría un voto de confianza.
- La verdad es que no tenía mucho sueño y me di una vuelta por el pueblo. Estuve tomando algo en el “Impacto”.
- Buen antro. Yo suelo impactar allí con frecuencia.
- Buen chaval “el Ratón”.
- Sí; de momento, que se sepa, no ha matado a nadie.
- Estuvimos charlando de ti. Me dijo que solías ir allí los viernes con tu señora.
- Ayer nos fuimos a otro sitio. Si lo llego a saber, me planto y que me justifique mi mujer de qué os conocéis y de qué habláis. Habría sido divertido.
- Oye, que por mí como si quieres llamarla ahora y nos vamos de cañas.
- No te pases ¿vale?
- Vale.
- Y por cierto; deja de hablar de mí por ahí. Que estas obsesionadillo, ¿no?
- ¿Te molesta?
- Empieza a cansarme eso de que conozcas a todos mis amigos, familiares y hasta clientes. Me estás robando mi intimidad. Eso no me gusta.
- No era mi intención. A mí me llaman. Y yo hablo con ellos.
- Mira; yo no tengo tiempo de arreglar lo del móvil, así que, ¿por qué no lo das de baja tú?
- Vale. El lunes lo doy de baja.
- Gracias.
- Bueno, y hoy ¿qué?
- Pues ya ves.
- Pues tú dirás. Me has hecho venir a trabajar un sábado; será para algo.
- Como te dije, me venía bien.
- ¡Ah! Gracias de parte de Rosa.
- Por nada…… Una pregunta…. ¿Qué te ocurre con Rosa?
- ¿Qué quieres que me ocurra?
- Nada, nada, .. ya me has contestado.
- Oye; no vayas de listillo. No pienses, que te equivocas. No pasa nada de nada. ¿Entendido?
- Vale, vale, pero no sé por qué te justificas tanto, si no hay nada de nada.
- Mira. Es una cliente más, yo la atiendo y punto.
- Ya.
- Ya.
- ¿Nunca te has enamorado de una cliente?
- No.
- De acuerdo, no preguntaré más.
- Gracias. Mira, ¿por qué no establecemos las reglas de una vez? Las preguntas las haré yo y tú te limitarás a contestar. Te lo pido por favor. Si no es así, preferiría que no vinieses más.
- Vale, cómo quieras. Si quieres me voy y no vengo más.
- No; no es eso. Y ya me has hecho otra pregunta indirecta.
- Lo siento, es mi forma de hablar.
- No es nada. Pero he de confesarte que no me siento a gusto.
- ¿Te intimido?
- ¡Joder con el preguntón!
- Perdón.
- Perdón a los curas. Contrólate y ya está.
- Vale.
- Jajajajaja
- ¿De qué te ríes?
- ¡De que no tengo ni puta idea de qué preguntarte; y tú no dejas de hacerme preguntas!
- Si quieres cambiamos el sitio.
- Sería divertido…...Venga, cambiemos el sitio.
- Gerardo, realmente necesitas un psicólogo.
- Lo tengo, pero es gilipollas………. Y muy caro.
- Gerardo. Tu silla es más guay. Tiene ruedas, te veo de perfil a través del espejo de mi derecha… desde aquí se domina.
- Vale. Por cierto, esta sesión también te la pienso cobrar.
- No he dicho yo lo contrario.
- No registres los cajones ¿vale?
- Tranquilo.
- Venga, preguntón. Pregunta lo que te salga.
- ¿Puedo?
- Creo que realmente has venido a eso; a conocerme ¿no?
- Gerardo: ¿De qué tienes miedo?
- ¡Hala; tú no te andas con rodeos! Eso, a la yugular………De que me conozcas.
- ¿Por qué, qué ocultas?
- Demasiadas cosas; demasiados temores e inseguridades. Miles de complejos y miserias.
- No será para tanto.
- ¿Y tú qué pollas sabes?
- Estoy en ello.
- Tú estás más zumbao que yo. Anda, devuélveme mi trono.
- No, espera. Se supone que tu ayudas a vencer miedos.
- Sí, eso dicen por ahí.
- ¿Y los tuyos?
- ¿Los míos? Los míos son traumas, tormentas, pánicos, horrores, terrores nocturnos, pesadillas, tsunamis y sobre todo…………. realidades.
- Pues estás realmente jodido.
- ¿Tú no le temes a nada?
- Sólo a lo que cuando da la cara ya es demasiado tarde.
- No te entiendo.
- Es fácil.
- Pues explícamelo, porque soy más torpe que un zoquete.
- ¿Le tienes miedo al cáncer?
- Pavor.
- Yo también; cuando te lo diagnostican, suele ser tarde.
- Bien.
- ¿Le temes a la oscuridad?
- No.
- Yo tampoco, cuando llega, suelo estar a cubierto.
- Vale.
- ¿Tienes miedo a los bancos?
- Sí, mucho.
- Normal. Cuando recibes la carta, ya te han soplado el dinero.
- Eso es cierto.
- ¿Tienes miedo al trabajo?
- No.
- Lógico, cuando llegas tienes todo preparado.
- Así es.
- ¿Le tienes miedo a un terrorista?
- Sí.
- Yo también. Cuando su cara sale en la tele, ya han enterrado a unos pocos y otros tantos están mutilados.
- ¿Tienes miedo a Rosa?
- Claro que no.
- ¿Por qué?
- Cuando veo su nombre en el móvil, o la tengo enfrente, después sé que tendré paz y que todo estará bien.
- Veo que lo vas entendiendo.
- Creo que sí. A ver. ¿Quieres decir que todo aquello que cuando da la cara ya lo ha hecho todo trizas, es a lo que debo de temer; y a todo aquello que cuando da la cara simplemente es un aviso, no se le debe temer?
- Quiero decir que lo realmente temible y espantoso nunca da antes la cara. Lo hace a posteriori; cuando ya no tiene arreglo.
- ¿Por ejemplo?
- Un político. ¿Te da miedo?
- Y hasta asco.
- Normal. Cuando salen en la tele, justamente antes se acaban de subir el sueldo (que tu le pagas), ha cobrado una comisión ilegal o ha enchufado a algún familiar en la administración.
- ¿Te da miedo una tormenta?
- No.
- A mí tampoco. Cuando el rayo se ha apagado, después, viene el trueno. Recuerdo que me gustaba verlas por las tardes desde la ventana del colegio. Jugábamos a contar los segundos que tardaba el trueno en seguir al rayo. Era divertido. El maestro aprovechó para enseñarnos la diferencia entre la velocidad del sonido y la de la luz.
- ¿Te dan miedo las sirenas de los coches de policía?
- No. Cuando suenan sé que algún malo va a ser menos malo una temporada.
- ¿Te dan miedo los activistas de Green-Peace?
- Mucho. Cuando salen en la tele es porque alguien ha ensuciado algo con su mierda y ya no tiene apaño. No, si al final superaré mis miedos.
- Eso espero, Gerardo; pero hay más.
- ¿Más?
- Sí; fíjate en todo lo que temes y en lo que no temes: El cáncer, sólo trae muerte; la oscuridad…….luz; los bancos…………, usura; el trabajo….., confort; el terror ……, llanto y pérdida; Rosa ……
- Amor.
- Gracias. …. Un político…….. , otro político; la tormenta …….. calma; green – peace ……….. , inseguridad; las sirenas …….. , orden.
- Joder qué bien te ha quedado. Te podías ganar la vida con esto.
- Aún no he terminado.
- ¿No?
- No. Judas negó, por miedo, a su Maestro tres veces. Te juro que lo amaba, y por eso pidió ser ejecutado en la horca.
- ¿Y….?
- Tú has negado a Rosa cinco veces; y dices que la amas.
- ¡Yo no he dicho eso!
- De acuerdo; seis. ¿De qué posición pedirás ser ejecutado por tanto? Por cierto… el día en que Judas negó a su maestro, era una noche de tormenta.

The Apprentice
Escribe un comentario