Diario de un mendrugo. (Diario alternativo a Trastorno de Identidad Disociativo. Caso 1). Capítulo 25
Diario de un mendrugo (Diario alternativo a Trastorno de Identidad Disociativo. Caso 1).
|
De: Enviado el: Para: Asunto: |
Gerardo Contreras Melero May 8,200612:33:41PM rscastillejar@hotmail.com Diario de un mendrugo (relato alternativo a crónicas del olvido) |
Cómo puede uno llegar a renacer de sus cenizas, si en su vida ha visto el fuego.
7 de mayo de 2.006.
Supongo que a estas alturas ya no leerás mis correos. Seguramente que éste ni siquiera lo envíe y así me ahorraré el dolor de ver que nadie lo contesta. Pero este capítulo de mi vida es con mucho el más divertido, quizá lo cuelgue en el blog.
Esta mañana he llegado al despacho y he encontrado dos sobres de carta y un paquete en la mesa de mi despacho. Mi curiosidad me hubiera hecho, hace unos años, comenzar por abrir el paquete; pero las cartas no eran del banco ni llevaban logotipo de entidad acreedora alguna. Tampoco llevaban sello ni franqueo gratuito. Sólo mi nombre, sin ni siquiera apellidos. Sin duda, alguien las había puesto en la mesa y, sin duda, ese alguien no podía ser más que mi santa. De hecho, una de las letras era la suya. La otra no.
La verdad es que no había pasado una buena noche. Estuve llorando hasta cerca de las seis de la madrugada y, después, me eché al lado de mi mujer sin querer despertarla y seguí dándole vueltas a nuestra última conversación. Sé que esto se ha acabado antes de comenzar, pero no imaginaba lo que venía después.
No me extrañó que mi mujer se vistiera a las siete y media de la mañana y que se fuera a la calle, pues eran habituales sus reuniones en el Servicio de Atención al Niño y que cogiera el tempranero autobús de los estudiantes, dado su pánico a la conducción por autovía.
Reconozco que el pavor me tuvo paralizado unos minutos, hasta tal punto que decidí ir a la cocina y preparar café. Hice tiempo a que saliera mi droga negra, mientras entraba y salía del despacho mirando los tres bultos. Algo no me daba buenas vibraciones.
Como las cosas importantes me gusta leerlas en el servicio, volqué la cafetera en mi tazón azul de loza y me dirigí al trono con la carta manuscrita por Candi. Bufé un par de veces porque sentía angustia. La abrí. El contenido de la misma merece ser transcrito:
“Hola: Soy Candi. Me voy para siempre con mi madre. No vengas, no llames y no escribas. Nos veremos en el juzgado, si es que tienes huevos para ir. Intentaré desplumarte. He decidido que es lo menos que merezco por aguantarte durante dieciocho años. Riega las plantas y cuida a los perros; y si no, que se mueran. Que todo lo que pienses se te tuerza. Te deseo lo peor. Con amor. Candi.”

The Apprentice
TODOS dijo
La Coctelera ya tiene foro. Pasa por http://www.lacoctelera.com/todos/post/2007/03/03/coctelera-ya-for.........-
¡Gracias y hasta pronto!
6 Marzo 2007 | 01:20 AM