Diario de un mendrugo. (Diario alternativo a Trastorno de Identidad Disociativo. Caso 1). Penúltimo capítulo.
Epílogo. El contra ataque del mendrugo.
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Gerardo Contreras Melero February 28,201022:12:51PM lacoctelera@yahoo.com Diario de un mendrugo (relato alternativo a crónicas del olvido) |
Buenos Aires. Argentina.
28 de Febrero de 2.010
Desde hace cerca de cuatro años no había vuelto a escribir correo electrónico alguno ni visitado mi blog. Ni si quiera supe, hasta esta tarde, que estaba operativa la página de la coctelera. Para mi asombro lo estaba y para mi perplejidad también mi blog estaba todavía vivo. Era visitado por algunas personas desconocidas para mí; el web master me indicó que esa era la razón de no haberle dado de baja. Además, siempre supusieron que volvería (¿Tan previsible soy?). Pues bien, aquí estoy. Quizá alguien se preguntará qué ocurrió al final con el mendrugo, mi santa, Rosa, mi madre y Sergio.
La verdad es que no supe nada de ellos desde el 14 de junio de 2.006, hasta hace apenas siete meses. Aquel mismo día, tras leer las cartas de mi ex-mujer y de Sergio, me lancé a lo Telma y Louise hacia la huida a ninguna parte. Saqué mil euros del banco, llené el depósito de mi Ibiza hasta que dijo basta y comencé a conducir hacia el norte; siempre hacia el norte. Como compañera de camino llevé las cartas y el dossier, una muda limpia (que mi santa se encargaba de que no me faltase en la consulta) y un compact que un día monté con canciones que me recordaban a Rosa. Dejé mi móvil en el despacho y ni si quiera llamé a mis clientes para anular las citas. Tampoco tiré de la cisterna. Conduje hasta pasar Despeñaperros y me detuve en un bar de carretera. Sólo quería poner tiempo y distancia por medio. No tenía valor para hacerle frente a esa situación, para encarar toda aquella enorme mierda que se me venía encima. Volví a repostar hasta llegar a Hondarribia. Allí me sentí a salvo, lejos, muy lejos. Decidí hacer noche en el Hostal Hondarribia y al amanecer, tras asearme, busqué un cíber. Por terminar con todo decidí publicar en mi blog maldito y enviarte aquel final del mendrugo; y ya puestos, escaneé todo el dossier y lo colgué también en Internet. Total, nadie lo leería salvo el Juanlu,
Tiré las cartas, pero el dossier no. Quería leerlo completo y despacio. Me dirigí al puerto. Pedí trabajo en un Pesquero Internacional y conseguí que me contrataran como limpia cubierta y sanea letrinas. Durante tres años surqué los siete mares y visité los más hermosos países del mundo: Israel, Palestina, Jordania, Egipto, los Fiordos,
Era el día de mi cumpleaños, 2 de agosto de 2.009. Llevábamos atracados dos meses en Argentina y aún quedaba otro para salir. Conocía la capital como la palma de mi mano y las tabernas y burdeles eran mis únicos hogares. Llevaba varios días viviendo en
- Perdone. ¿Me conoce?
- Me han dicho en el café que creen que es usted.
- Sí, soy yo. Tome asiento.
Era una mujer. No me di cuenta de si hermosa o no, pues llevaba unas gafas de sol que cubrían un tercio de su rostro, una pamela que tapaba un cuarto y un pañuelo de seda que escondía casi el resto de sus facciones.
- ¿Quién es usted? ¿La conozco?
- Sí me conoces; aunque he cambiado mucho.
- No caigo.
- Llevo tres años buscándole.
- ¿A mí?
- Sí, a usted.
- Perdone; no entiendo. ¿La envía mi familia? ¿Otro detective? Al menos parece usted más guapa que el último.
- Jaja. No ha perdido su sentido del humor. La verdad es que Sergio no es muy agraciado.
- No, no lo es; ¿lo conoce también?
- Sí. Fui a verlo.
- A ver, señora. Me pierdo.
- Usted escribió un blog ¿verdad?
- Sí, señora; lo hice. Pero de eso hace ya mucho tiempo.
- De eso lo conozco.
- Bien, ¿y por qué me busca? con leerlo hubiera tenido bastante.
- Mire, una amiga me llamó y me comentó que había visto sus escritos y que creía que hablaba de mí.
- Usted no es Rosa ¿verdad? Rosa es morena y usted es rubia; teñida, pero rubia; y es …….. menos…….. más pequeña que ella.
- Jaja, ¡ojalá fuese yo Rosa!, Todo habría sido distinto.
- No la comprendo.
- No habría hecho tantos kilómetros siguiéndole la pista. Hubiera hecho los kilómetros a su lado.
- Bueno, señora; si lleva buscándome tanto tiempo, la verdad es que debe de tener usted pasta y tiempo libre. Mi madre diría: “solo hay algo más peligroso que un tonto con tiempo libre; un tonto con pasta y tiempo libre”. No se ofenda; es que echo de menos a mi madrre.
- Ella también a usted.
- ¿La manda ella?
- No; me manda mi necesidad de conocerte. ¿Puedo tutearte?
- Por supuesto. Eso me suena. ¡No empecemos! Decía que había leído usted mi blog.
- Sí, me lo sé de memoria. Por cierto, ¿ese es el dossier?
- Sí; siempre va conmigo.
- ¿Puedo verlo? lo he imaginado cientos de veces.
- Claro, señora; todo suyo.
- ¡Ummm! que bueno el Sergio ese; y Gerardo, sin ofender, vaya pedazo de mendrugo.
- ¿Verdad que sí? Pues ya ve. Pero, ¿quién es usted? ¿Por qué me ha buscado? ¿Cómo me ha encontrado?
- Preguntando se llega a Roma.
- Sí; eso dicen los romanos. Por cierto, ¿quiere tomar algo?
- A estas horas, a ver…… un vermut.
- ¡Camarero! ¿Me trae un vermut para la señora y una pinta rubia para mí?
- Gracias.
- Un placer, es la primera señora con la que converso en casi cuatro años. Dígame, sigo sin entender su interés por mí.
- Gerardo. Leí tus escritos entre sonrisas y mi rostro siempre estaba en paz cuando te repasaba. Durante los cinco meses que duró tu historia, no me despegaba del ordenador esperando la siguiente entrega.
- Pero si es una pollada.
- Pero no sabía que un día me amaras tanto.

The Apprentice
Maika dijo
Hola vecino ,que poca cortesía, es la mía ,que siempre me visitas tu ,y yo hace un tiempo ,que no me paso, por el tuyo ,no me tengas, en cuantas ,pero ando en mundo complicados, menos que el tuyo, pero anda la cosa a media.....
Que hoy me he dicho, mis colegas ,os tengo abandonado, y eso no puede ser que siempre ,que vas me deja ,algo lindo en los comentarios......
Y que tal bien espero, sigues escribiendo genial ,,,,,,,
Un saludo ,Cordial Maika
21 Marzo 2007 | 09:45 PM